Capítulos “El hombre que decidió volverse inteligente” -8 – Nicolás, el Pequeño repelente

CAPÍTULOS ANTERIORES (…y futuros…) AQUÍ 

NICOLÁS, EL PEQUEÑO REPELENTE

El Tal Nicolás hizo un gesto ufano con la cabeza como aprobando el discurso. Les miraba sin decir palabra. El Andalú continuó:
– Él nos puede presentá al Rey y al Hefe de la Caza Reá para que puedan obligar a la Reina a que nos consseda una entrevitta de casi media hora. Pero disse que tenemo que tener un hesto.
– ¿Un qué?
– Un hesto, con hé! – Y ante la mirada de incomprensión de sus compañeros, puso voz de paciencia impaciente para explicarles– : ¡Un hesto! ¡Un hesto! – y realizaba movimientos enloquecidos con sus brazos, manos y dedos, mientras ponía caras extrañísimas– . ¡Ejto é un hesto! ¡Zehcribe con hé! ¡Hé de heneral, de hente, de hesticulasión… de henitale! – esto último acompañado de un gesto que ya clarificó completamente el tema– ¡O con hota, no zé, que ahora me esho la pisha un lío!.
– Ah! Ya… Vale, vale… – Poncio y el sorprendido Luis trataban de asimilar la información a medida que llegaba, pero no les resultaba fácil. Este no era su mundo…
– ¿Le has hablado del complot?
– Por supuesto – se entrometió con naturalidad el joven Nicolás– . Y como yo soy espía, además de negociador y empresario internacional, y soy muy muy muy amigo del Rey, del de ahora y del de antes; y del yerno que están por meter en la cárcel y de la hija que la van a juzgar, porque somos todos del mismo club, entonces puedo presentaros a todos para que podáis denunciar este complot de las Gallináceas, que imagino que debe ser el nombre en clave.

El desconfiado de Luis no las tenía todas consigo. Algo en la imagen del pequeño nuevo amigo del Andalú no le cuajaba, o no le caía bien. Pero, por otro lado, las conexiones que tenía, parecían ser impresionantes…
– ¿Y tú nos puedes conseguir una entrevista? Es que tenemos un modisto que conoce otro modisto que… nos ha conseguido para esta tarde…
– Permitidme que os diga, que los gilipollas de los modistos no son buenas conexiones, porque a nadie le interesa comprar sus fotos. En cambio, empresarios, políticos y todo eso, sí, porque luego de pegar un par de polvos, se quedan dormidos y con un teléfono que haga fotos, los fusilas, y ¡a cobrar! Y si es en calzoncillos, mejor. Y esa es la mayor fuerza y el mayor poder que puedes tener en este mundo. Con eso, eres el Rey del Mambo. Yo ya tengo en el saco a un par de consejeros de Ministerios, algún Ministro también y ahora estoy buscando un juez para meterlo en el saco, ¿entiendes?
– Jezú, zi quentiendo, dijo el Andalú. – Que tu leh tieneh cohío por lo güevo y se te abren de piennah cuando leh disseh lo que zea…
– Eso es – dijo el tal Nicolás, dándose importancia.
– Y ademá – informó a los Líderes Incógnitos– , disse que nos puede conseguí unas shicas muy interessantes, que se dehan sacar fotos desnudas con nosotros…
Poca gente le caía mal a Luis, pero en este caso, la sensación, compartida con Poncio, era de repugnancia.
– Pero… ¿nos podrías conseguir la entrevista directa con Letizia?
– Por supuesto. Pero para eso necesito saber qué contraprestaciones me vais a dar. ¿De dónde venís?
– De Barcelona – respondió Poncio
– Pues, perfecto: allí tengo que ir ahora porque me han encargado que solucione el tema del Independentismo, y en eso me podéis ser de mucha utilidad. ¿Tenéis la foto de alguien desnudo? No sé… ¿Pujol? – los tres negaron con la cabeza. – ¿Pilar Rahola, tampoco?…, ¿O de Gispert, la Presidenta del Parlament? (todos negaron con mucha más fuerza)… ¡Coño! ¡Que no servís para nada! ¿Y de Mas en alguna situación comprometida? Esnifando cocaína, atropellando a alguien, no sé… pagando un soborno… O quizás Junqueras, una foto de Junqueras mirando a alguien con lascivia … Esa se pagaría bien…
Poncio tomó la palabra:
– Espera, espera… ¿Tú sabes cuál es nuestra misión?
– Sí. Queréis hablar con Leticia porque hay un plan secreto para venderle huevos o gallinas para el ejército o algo así, ¿no? ¡Es un negocio de millones! Y allí te puedo decir que la comisión sería mínima, pero cada semana, cada semanita, caería algo…
– No, jovencito, no. Nosotros hemos descubierto que lo más importante en el mundo es pensar, y saber pensar, y poder pensar. Y que éste es el Mayor Poder que hay…
– ¡Vaya gilipollez! – interrumpió el imberbe jovenzuelo. – Sabéis perfectamente que el mayor poder que hay es el dinero. Y el sexo. Me lo han dicho todos los Jefes. Todos. Y, para que os enteréis, el mundo entero está de acuerdo conmigo.
– …Y a partir del Pensamiento – continuó Poncio impertérrito– hemos averiguado que hay un complot de los huevos, que vinieron al mundo antes que las gallinas, y que tienen como unos gusanitos o microbios, que cuando te tragas un huevo, se adueñan de tu cerebro y nos hacen hacer las cosas más malas de la humanidad, que nos van a llevar a una Gran Guerra Atómica para que así nosotros nos muramos y las gallinas muten y nos maten, porque harán una mutación post– atómica hacia un monstruo monstruoso que será gobernado por los huevos, que son los verdaderos cerebros del todo esto, los que dominarán el Mundo. Y para combatirlos, hemos de ser limpios y puros… y conseguir esa entrevista con la Reina Letizia.
– ¡Vaya rollo! – dijo el tal Nicolás con cara de mal humor. – Mira: para tener una buena entrevista con una Reina, tenéis que tener un gesto, es decir, os costará algo… Quince o veinte mil euros o, en todo caso, una comisión sobre las ventas. Porque aquí nadie da nada por nada. Yo conozco a los más altos jerarcas del Partido y es lo que ellos dicen siempre. Pero lo que sí es seguro es que venderéis más pollos que…
– Permíteme una pregunta: – cortó Luis, haciendo un guiño a sus compañeros– A ti… ¿Te gustan los… pinchos de tortilla o los… huevos revueltos…?
– Me encantan – dijo el Tal Nicolás. Todos se miraron entre sí con gestos de inteligencia, diciendo por lo bajo… “Claro, claro… los huevos… ya ves… ya me parecía…”
Y aquí, Luis se puso doctoral:
– Pues perdona que te diga, muchacho, que eres uno de los más claros ejemplos de cómo los huevos se adueñan de los cerebros y las voluntades de las personas. Tú tienes el cerebro más infectado por los huevos que he visto, y son ellos los que piensan por ti. Tú ya no existes, no eres nadie. No eres más que un autómata y un robot que cumple las instrucciones de los huevos, que son los que te han dejado sin cerebro y, desde luego, sin corazón. A aquellos que no les importa causar sufrimientos con tal de sacar beneficios, se les llama seres degenerados, descerebrados y sin corazón. Esa gente nos da asco. Y puedes guardarte tus entrevistas donde quieras.
El Tal Nicolás no parecía muy contento con el discurso, con lo que comenzó a explicarle que tenía un amigo que podría… No pudo terminar, porque Güilian se acercó con cierta prontitud y una cierta alegría en el rostro, preguntando esperanzado si ese imbécil estaba molestando a alguien. Todos miraron al tal Nicolás que, en silencio, comenzó a retroceder caminando hacia atrás, hasta que se perdió por una curva de la calle.
Luego, todos miraron en silencio al Andalú, que se fue, contrito, a otro rincón a meditar sobre que, quizás, en el futuro, tenía que pensar más las cosas. Luego, Luis miró su reloj y tomó conciencia de que se acercaba la hora de la Entrevista y que aún no sabían qué ropa ponerse, ni habían escrito la nota y que no sabían dónde quedaba la Sala de las Columnas del Palacio Real.

:::::::::::::::::::::::::::::::::

CAPÍTULOS ANTERIORES (…y futuros…) AQUÍ 


 


contador de visitas para blogger

 
 
Dejar Comentario

Debe estar Conectado para publicar un Comentario.