DIARIO (diario) DE LA PESTE – Día 6 – Hoy nos habla el Presidente

Es verdad que, con lo que disfrutamos el discurso del Rey, que nos permitió comprender mucho mejor lo que está pasando, la situación de España en el contexto internacional y las causas profundas de lo que llaman “la crisis del coronavirus”, era necesario un refuerzo emocional que dijera todo aquello que el Rey no pudo decir dado su rango, o su nivel, o su coeficiente de poder, no sé cómo le llaman.

Apareció el presidente, con su pinta de campeón de natación (es muy importante ser guapo ahora para que te escojan para un puesto público) (Los catalanes, en ese sentido, siempre a la contra. Bueno.)Igual que el Rey. Nos dijo que ellos velan por nosotros, que nos quedemos tranquilos, que no hagamos nada, que están buscando la manera de que nos salgamos del lío, que ahora sí que van a comprar material de verdad para que no se mueran más médicos ni enfermeras, y que somos los primeros en el mundo en cuanto a la dureza de nuestras decisiones (Cuartos en el ránquing de infectados)

En la mesa, mientras lo veíamos, se oían comentarios muy diversos. Por una vez, estaban de acuerdo mi cuñado (a mi extremo derecho) y mi hermana (a vuestro extremo izquierdo):

– Lo están haciendo fatal! (cuñado)

– Lo están haciendo fatal (hermana)

– Habla y habla pero no dice nada (cuñado)

– Es que son sólo “parole, parole” y nada más (hermana)

En ese momento, ambos se oyen, se miran y se avergüenzan.

– Bueno, pero es lo que tiene que decir… (cuñado)

– También es verdad que no hay mucho que hacer ahora… (hermana)

La sensación de lo inaudito nos colapsa a todos. Desaparece la tele, el Presi, y todo, y no queda más que la curiosa sensación de que mi hermana y mi cuñado están de acuerdo…

La Bisa acciona su sillita, marcha atrás y dice: “Bueno… Si me perdonan, me retiro a mis aposentos. Soy grupo de riesgo y no puedo escuchar ciertas cosas”.

Tímidas demandas de que no se vaya, pero aún estamos todos espantados. No sabemos qué va a pasar. Afortunadamente, tenemos niños, que rompen el clima preguntando a los gritos:

-Papá! ¿Qué es un trío?

Eso me permite salir un poco del tembladeral, haciendo gala de mis conocimientos de psicología infantil.

-Aún no pueden comprenderlo todo, pero hay gente que, cuando se quieren mucho, pueden encontrarse no solo como pareja, sino como pareja con un invitado y ejercer su sexualidad libremente, pero siempre sin hacer daño a nadie y, desde luego, entre mayores de edad. La atracción sexual puede manifestarse de muchas maneras…

– ah. Es que…

-Y os he dicho mil veces que no hay que escuchar las conversaciones la tía Ana, que es una mujer ya mayor y emancipada…

– ¿Pero siempre tiene que tener violines?

Cambio súbitamente el tema al Presidente y su magnífico discurso.

-Lo que es importante es que ahora nos sentimos todos mucho más reconfortados, ¿no? El Rey nos da fuerzas y cariño, el Presidente dice que están “tratando” de “mejorar la preparación del sistema sanitario”

– Pero ¿para qué se preparan? –grita la Bisa desde el pasillo

-Porque parece que viene una epidemia, una pandemia de virus…

– ¿Y ahora “tratarán” de “mejorar” la “preparación”? Mejor me voy. Soy grupo de riesgo y no me puedo poner nerviosa, que me bajan las defensas.

– ¡Es que antes no estábamos preparados!

– ¿Y ahora?

– Ahora nos preparamos para estar preparados.

Solo nos respondió el zumbido de su motorcito eléctrico rumbeando para su cuarto.

– Bien, -dijo Sara, que es la que siempre intenta coser los descosidos. – Lo importante es que sabemos que solo el 33 % de los casos tiene más de 65 años.

– ¿O sea, dice mi hermana, que el 67% tiene menos? ¿Menores de 65?

– ¡A los niños no nos da! –grita oronda Idiamina, una de las hijas de Sara y Atila- ¡Hasta los 9 años!-.

Atila la contempla orgulloso. He de decir que Atila, quizás impresionado por su propio nombre, ha impuesto a sus hijos nombres de personajes fuertes de la historia, para que sean como él. A la mayor, que él esperaba que fuera un niño, tuvo que llamarla Adolfa. El segundo es Augusto, igual que mi hijo, lo que da pie a numerosos conflictos y la tercera, Idiamina. Comprenderéis por qué no nos llevamos bien…

– El Presidente dice que no nos preocupemos y que nos quedemos encerrados, que ellos ya lo hacen todo bien. Pero que si queremos coser mascarillas o fabricarlas con elementos que todos tendremos en casa, como cortinas viejas, etc, podemos donarlas a los hospitales, que hacen mucha falta-, nos resume mi suegra, que ha seguido el hilo del discurso.

– Y pensad que tenemos un Rey que no nos lo merecemos- intenta cerrar la charla mi cuñado. –Ha agradecido a Amancio Prada la donación de mascarillas y cosas para la sanidad pública…

– ¿cuál? ¿La que se hará cargo del 75% de los salarios de sus 25.000 trabajadores a lso que va a despedir temporalmente? ¿O a la que no le ha pagado millones y millones de euros por sus chanchullos con los impuestos? ¿600 millones en tres años?

Ellos se enzarzan y nosotros, que ya tenemos experiencia, desconectamos…

La verdad es que tenemos suerte. Estamos en manos de dos titanes de la comunicación (Presidente y Rey) Voy a preparar una barbacoa (un “asadito” en el patio, para que los vecinos (todos tienen balcones y ventanas pero ninguno tiene patio) huelan el sabroso humo del carbón en sus propias casas. A ver si aprenden a dejar de llenarnos el patio tirándonos envases vacíos y envoltorios varios cada vez que vuelven de la compra.

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